20 de febrero de 2009

Contraseña: “ORGANIC”

Entrando en los supermegasupermercados, un gran dolor de cabeza es la primera reacción del cuerpo hacia todo lo que hay alrededor... colores, formas y dimensiones te cogen, te aturden y pronto tienes la sensación de acabar dentro de un dibujo animado, hasta que no empiezas a mirar los precios, que de repente con una violenta y sonora patada te reenvían a los pasillos del almacén...

Está claro que no se puede ir de prisa, hay que hacer por lo menos un máster para entender el raro idioma que hablan los supermercados aquí. Hay que ir preparado, porque en caso contrario sólo hay dos alternativas: o te mueres de hambre, porque por miedo no compras nada y tu carrito se queda tristemente vacío, o te bloquean ya la tarjeta por sobrepasar alegremente el límite de crédito disponible.

Suerte que tengo al lado un ingeniero y todo parece sencillo:

1 libra = 453,59237 gramos

1 galón = 3,7854118 litros

Este es el código secreto... si quiero un kilo de naranjas, hay que comprar dos libras más o menos y... Si necesito un litro de leche? No puedo, aquí no se toma un vasito de leche para desayunar, sino una bañera, hay que nadar en la leche cuando te levantas.
Entonces 1 galón, please!! Venga, ya estamos, a comprar!!

Superado el trauma de los cálculos para convertir libras en kilos y galones en litros, una palabra sobre todo parece ser la clave para entender ese mundo tan raro: “ORGANIC”. Ufff... otro problema... Orgánico? Y qué quiere decir? En qué sentido “Orgánico”? Bueno, lo único es buscarlo. Ese diccionario de bolsillo, que siempre me llevo, de vez en cuando tiene que trabajar, no?
Pues, vamos a ver... “organic: biológico, cultivado sin pesticidas ni fertilizantes artificiales”.

Ahh, ahora sí, mucho mejor, vamos entendiendo... ya no hay secretos, o sea que para comer biológico, sano, sin mierda y venenos, tenemos que gastar por lo menos dos dolares más de lo normal... bueno, entre una siciliana con poco dinero y un catalán (que a primera impresión me parece que el dinero no lo gasta fácilmente...) con este orgánico no se puede ir a ningún lado!! Y la pregunta es: pues entonces si eres rico, puedes evitar pesticidas, comprar fruta y verdura con forma y sabor de fruta y verdura... pero si quieres ahorrar un poquito, qué pasa? Pues llegas a casa, bien contento y orgulloso de tu compra, te coges una fresa, grande casi como una manzana, la lavas bien, le das un bocado y te das cuenta que tiene un raro sabor a jabón y plástico... lástima, al lado había otras un poco más pequeñas por cuatro dolares, más caras sí, pero igual con sabor a fresas! Bueno, lección número uno: mirar bien los precios, intentar ahorrar un poquito, pero al final hay que comprar ORGANICAMENTE!!

Cerca de las cajas, cuando crees ya ver la salida del complicado laberinto, hay que enfrentarse a otro gran peligro, cuyo nombre es una manera de engañar sin vergüenza: “candy”, una palabra tan dulce y “cándida” como mentirosa para la salud. Pero, a pesar de esto, no se puede salir sin invertir dinero en unas porquerías...
A ver a ver, si estos “candies” de la foto de abajo son orgánicos también... la verdad es que la gente se llena el carrito, y nosotros... bueno, digamos en el intento de buscar una completa y total integración, nos llevamos a casa unos cuantos de estos mágicos paquetes, que más que caramelos parecen contener acuarelas para pintar un cuadro...

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